lunes, 16 de noviembre de 2009


No me despiertes cuando vengas. Y no me hables al oído. Ya no me sirven tus palabras. Apagué el sueño demasiado temprano. Dejé una carta en la mesa. Con muy poca lucidez. Pero el amor no se olvida. Toda mi vida rendida a tus pies. Hay momentos qe no recuerdo nada. Hay momentos qe no puedo olvidar. Hay momentos que por las madrugadas me arrepiento y empiezo a temblar. Cinco segundos de gracia. Y mil horas sin razón. Sequé mis lágrimas en espejos fríos. Y soy la sombra de ayer.